Llegaste como una luz austral,
para hacerme perder el norte
encontrandonos al sur.
Llegaste como un espectáculo luminiscente,
para iluminar mi cielo en verde
como ocurre en los lugares
más helados del geoide.
Colisionaste tus partículas de oxígeno
contra mis miedos en la madrugada
colandote en mi atmósfera
a las 6 de la mañana.
Y ahora,
en medio de la noche,
derretida y vulnerable,
solo puedo ver
mil Auroras con tu nombre.
