He de tirar a estos miedos,
Al mar nocturno que me ata;
Para acabar la condena,
Y saciar la sed que me mata.
Ya que en mi pecho hay heridas,
Y en mi alma arden llamas;
Y el plan no fue enloquecerme,
Sino escapar de estas tramas.
Volveré con piel pintada,
Con acuarelas robadas;
Desde una noche de agruras,
A un día de luces sagradas.
Y esperaré por la luna,
Para esconderme del alba;
Y buscaré en su guarida,
Al Padre que ama y que salva.
Walter Daniel Tomeo
