Aveces los miro, me guiñan un ojo;
Y aveces se esconden, y nublan mi ver.
Son seres reales, con naves de azufre,
De trajes extraños, e infunden temer.
Las noches son capas, que abrigan sus viajes, quizá no nos quieran,
O amen al ser.
Pero se aparecen, señores nocturnos,
Y entre luces fuertes, nos hacen creer.
Ya no estamos solos, ni nunca estuvimos; la tierra es un nido,
Y aquí hay que aprender.
Hay jefes mundiales,
Que ocultan lo vivo;
Y nos vuelven presa,
Del oscuro ser.
Walter Daniel Tomeo
