Sed de piel (no de amor)

No me importan tus pensamientos, Es mi mente la que cuido; Ya no quiero ser tu amigo, Solo amante en sed de piel. Me duelen las penas, Que un día sembraste; Y encuentro el dilema, De verte o perder. No me importan tus deseos, Solo cuido mis afectos; Cada encuentro con tu llama, Yo me quemo sin querer. Y el viejo refrán, Que escribiste en mi lente; Me ha nublado mil años, Con gran sombra al mirar, Más el sol ha salido, Y me ha abierto los ojos; Y lo que era un despojo, Ahora empieza a vibrar.