No me importan tus pensamientos,
Es mi mente la que cuido;
Ya no quiero ser tu amigo,
Solo amante en sed de piel.
Me duelen las penas,
Que un día sembraste;
Y encuentro el dilema,
De verte o perder.
No me importan tus deseos,
Solo cuido mis afectos;
Cada encuentro con tu llama,
Yo me quemo sin querer.
Y el viejo refrán,
Que escribiste en mi lente;
Me ha nublado mil años,
Con gran sombra al mirar,
Más el sol ha salido,
Y me ha abierto los ojos;
Y lo que era un despojo,
Ahora empieza a vibrar.
