Siempre hay un silencio,
Que me ata y me enamora,
Y que escucho en esta aurora;
Sin temerle a su frialdad.
¿ Y tu donde estarás?
En los brazos de alguien nuevo,
En las brasas de un desvelo;
Con sosiego en tu pensar.
Y el viejo veneno,
Que robó lo que era ajeno,
Fue elegante en su momento;
Y malvado al culminar.
Más el aire lo ha limpiado,
Y este sol ya lo ha secado,
Más tu corazón sangrado;
Aún no entiende mi pesar.
